La situación en Palma ha estallado. La asociación Ben Amics ha lanzado una fuerte crítica contra el Ayuntamiento, acusándolo de dejar de lado al colectivo LGTBIQ+. Todo esto tras la sorprendente organización de una fiesta paralela que, según ellos, es un claro intento de marginar a quienes celebran el Orgull. Nos preguntamos: ¿es esta la forma en que se apoya a nuestra comunidad?
Una celebración dividida
Mientras muchos esperaban una celebración inclusiva y unida, lo que encontraron fue una especie de caos organizado por Cort. “Nos están echando a patadas”, afirmó un miembro destacado de Ben Amics, visiblemente frustrado. Y no les falta razón: este tipo de movimientos parecen más bien un acto electoralista que un verdadero apoyo a la diversidad.
Pero eso no es todo. En medio del ruido político y las decisiones controvertidas, los ciudadanos nos preguntamos si realmente estamos avanzando o retrocediendo. Las críticas llueven sobre el discurso del alcalde durante el debate del estado de la ciudad, donde muchos lo catalogaron como “de otro planeta”. ¿No deberíamos estar todos en la misma sintonía cuando hablamos de derechos y libertades?
Lo cierto es que esta situación nos toca a todos. Nos hace reflexionar sobre cómo las decisiones del Ayuntamiento impactan en nuestras vidas cotidianas. No podemos permitir que nuestros espacios sean tirados a la basura por intereses ajenos.

