En un movimiento sorprendente, el Parlamento de Hungría ha decidido revocar la salida del país del Tribunal Penal Internacional (TPI), una decisión que viene marcada por la reciente gestión del primer ministro, Péter Magyar. Este miércoles, con 133 votos a favor de su partido, Tisza, se aprobó un proyecto de ley que busca mantener a Hungría como miembro activo de este organismo internacional. Todo lo contrario a lo que hizo el gobierno anterior liderado por Viktor Orbán.
Un paso hacia adelante
La ministra de Justicia húngara, Márta Gorog, ha sido clara al afirmar que es esencial para la paz y la seguridad internacionales que los responsables de crímenes graves enfrenten justicia. Y qué razón tiene. La retirada del TPI había sido impulsada por Orbán en un momento en el que se alineaba con figuras controvertidas como Benjamin Netanyahu, quien enfrenta serias acusaciones ante este tribunal.
A pesar del apoyo mayoritario al cambio legislativo, 37 diputados del partido Fidesz-Unión Cívica Húngara —la formación de Orbán— votaron en contra. También hay cinco representantes del Movimiento Nuestra Patria que decidieron abstenerse. Esta división refleja las tensiones internas y el clima político complicado que vive Hungría.
Este desenlace nos deja preguntándonos si realmente estamos ante un nuevo comienzo o si todo esto es solo una jugada más en el tablero político europeo. Sea como sea, la decisión tomada hoy muestra que hay voces dentro de Hungría dispuestas a luchar por los derechos humanos y una justicia más justa.

