El pasado fin de semana, el Club Nàutic s’Arenal se llenó de emoción y cariño para despedir a Ferran Muniesa, una figura clave que ha dejado huella en la institución desde su infancia. Era una noticia que todos conocíamos, pero merecía un adiós acorde a su dedicación durante más de 17 años como director y gerente. Desde las primeras horas, sus compañeros, amigos y regatistas se reunieron para rendir homenaje a quien ha sido mucho más que un simple directivo; ha sido el alma del club.
Un legado imborrable
A lo largo de los años, Ferran se ganó la confianza de todas las juntas directivas con su trabajo incansable y su capacidad para conectar con cada persona que formaba parte de esta gran familia. “Hay personas que no solo gestionan un club, sino que le dan alma y construyen una familia”, escribió el propio CNA en sus redes sociales. Y vaya si lo han hecho: todos los presentes pudieron sentir el amor palpable hacia él. Desde directivos hasta técnicos, cada uno compartió anécdotas y recuerdos entrañables que ilustraban el impacto positivo que Ferran ha tenido en sus vidas.
“Un referente, un compañero y el timón que ha guiado a nuestra gran familia en los momentos más importantes”, añadieron desde el CNA. Fue una despedida cargada de gratitud por todo lo que ha aportado al club y mirando hacia adelante con esperanza por lo que le espera en nuevas aventuras. Porque alguien como Ferran no cierra capítulos; simplemente transforma etapas en nuevos comienzos.
Técnico Superior en Navegación, Pesca y Transporte, Ferran llegó al CNA en 1999 como monitor antes de asumir el rol de director en 2009. Su pasión por la vela es innegable; ha sido director del prestigioso Trofeo SAR Princesa Sofía durante varios años y ahora deja un vacío difícil de llenar.
Su marcha abre la puerta a la búsqueda de un nuevo líder dentro del Club Nàutic s’Arenal, pero su legado perdurará entre quienes hemos tenido la suerte de conocerlo y aprender de él.

