En una reciente decisión que ha dejado a muchos con un sabor agridulce, el antiguo presidente de la Federación Balear de Rugby, Carlos Castellanos, junto a su secretario Alejandro Villarrubia, han salido exonerados de toda responsabilidad en una querella que parecía tener más sombras que luces. La acusación vino de un presidente de un club ibicenco, quien aseguraba que había documentos falsificados y actividades no realizadas por las cuales se habrían recibido subvenciones del Consell d’Eivissa.
El cierre del caso y lo que queda por investigar
A pesar del peso de estas acusaciones, la realidad es que durante la vista los querellantes no pudieron demostrar nada. Así las cosas, el juez decidió archivar el caso para Castellanos y Villarrubia, dejando claro que no había motivos suficientes para seguir adelante. Sin embargo, esto no significa que todo haya quedado en el olvido; aún se están investigando posibles irregularidades vinculadas al responsable de actividades escolares en la institución insular.
Los abogados Matías Barón y José María Alorda defendieron a estos exdirigentes, quienes ahora pueden respirar tranquilos tras ver cerrarse este capítulo complicado. Pero esta historia nos invita a reflexionar: ¿cuántas veces escuchamos hablar de irregularidades en entidades deportivas? La verdad es que muchas veces parecen acabar en agua de borrajas sin llegar a esclarecerse del todo.

