En el corazón de Santa Cruz, la tristeza se palpó en el aire. Ayer, la ciudad se detuvo por un instante para rendir homenaje a Jesús de Miguel, un jugador que dejó huella en cada rincón del tinerfeñismo. Durante un emotivo minuto de silencio, donde las lágrimas brotaron sin pudor, los aficionados recordaron al hombre y al deportista que ya no está con nosotros.
La ciudad y su alcalde unidos en luto
José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz, expresó su profundo pesar ante esta irreparable pérdida. “Nuestra ciudad también está de luto”, afirmó, mientras sus palabras resonaban entre los asistentes. El regidor no solo transmitió sus condolencias a la familia y amigos de Jesús, sino que también se dirigió a todos aquellos que sienten en el alma los colores del Club Deportivo Tenerife. Para muchos, este equipo es más que un club; es una familia.
“Esto duele mucho”, continuó Bermúdez. “No hay palabras para describir lo que sentimos ahora mismo”. Y es verdad, porque la pena abrumaba a jugadores, directivos y aficionados por igual. En ese momento compartido, todos parecían ser uno solo; una comunidad solidaria dispuesta a recordar con cariño a quien les hizo vibrar en tantas ocasiones.
Aquel acto simbólico fue solo el comienzo; se prevé un homenaje aún más grande este sábado en el estadio Heliodoro Rodríguez López. La decisión del club para aplazar su próximo partido demuestra lo importante que es despedir como se debe a quien tanto dio por la camiseta. Sin duda alguna, este adiós dejará una marca imborrable en el corazón del tinerfeñismo.
“Ayer estuvimos allí dejando flores y viendo cómo respondía la gente”, recordó Bermúdez con emoción reflejada en su rostro. “Fue un gesto bonito; la solidaridad estaba presente”. Y así es como nos sentimos todos: unidos por el recuerdo y por esa pasión compartida que nos hace sentir vivos.

