El Atlético de Madrid se encuentra en un momento crítico. La misión de alcanzar el Top 8 parece una tarea titánica. En este escenario, Marcos Llorente ha emergido como un comodín para Simeone, un jugador que, desde su llegada en 2019, ha sorprendido a todos con su capacidad para adaptarse a distintas posiciones en el campo. Sin embargo, esta versatilidad puede ser tanto una bendición como una maldición.
Una historia de adaptaciones y carencias
Llorente ha sido llamado a cubrir huecos en numerosas ocasiones; ya sea por lesiones, sanciones o simplemente porque algún compañero no está en su mejor forma. Ante el Bayern, tuvo que volver a asumir un rol más defensivo debido a las bajas en la medular. Pero esto también reveló debilidades en otras áreas del equipo.
Su paso por el Alavés lo mostró como un mediocentro robusto, y tras llegar al Atlético brilló como interior derecho y luego se consolidó como lateral. De hecho, llegó a ser campeón del mundo con España. Sin embargo, la realidad es que cada vez que Simeone lo utiliza para tapar uno de esos huecos, se destapa otro en alguna parte del campo.
En ese partido contra el Bayern, con Hjulmand sancionado y Koke volviendo después de varios partidos ausente, Llorente fue empujado otra vez al centro del campo junto a Pablo Barrios. El resultado no fue el esperado; los alemanes dominaron esa zona sin piedad. Pero donde más se sintió su cambio de posición fue en la defensa central: la ausencia del Cuti Romero llevó a Le Normand al once inicial y eso creó un efecto dominó devastador.
Un error crucial de Le Normand permitió que los alemanes marcaran su primer gol. Aquí es donde vemos cómo la figura de Llorente puede ayudar momentáneamente pero también dejar al equipo expuesto cuando menos se espera. Esta vez no solo él cubrió un vacío; su propia adaptación dejó otro espacio difícil de llenar.
A menudo parece que Llorente es la solución mágica para cualquier contratiempo del Cholo, pero hoy quedó claro que esa polivalencia puede tener consecuencias inesperadas. El Atlético sufrió mucho ante el Bayern y quedó claro: si bien Marcos tapa algunas bajas, también abre nuevos problemas.

