Las autoridades de Gaza, bajo el control de Hamás, no se han quedado calladas. En un giro contundente, han rechazado las afirmaciones de Nickolai Mladenov, director ejecutivo de la Junta de Paz, sobre la entrada de camiones con ayuda humanitaria en el enclave palestino. Ellos mismos han calificado los datos ofrecidos por Mladenov como «un claro engaño» que busca ocultar las constantes «violaciones» del alto el fuego por parte de Israel.
El jueves pasado, Mladenov utilizó sus redes sociales para anunciar que 602 camiones habían ingresado a Gaza ese día, llevando «suministros esenciales para familias que han esperado demasiado tiempo». Aseguró que este debería ser el nuevo estándar diario y no una mera excepción. Sin embargo, desde Gaza no comparten esta visión optimista.
Desmentido contundente
La oficina de prensa gazatí ha salido al paso subrayando que los números presentados son «infundados e inexactos», señalando que solo 207 camiones cruzaron la frontera el 9 de abril, entre los cuales apenas 79 traían ayuda real. Esto es una gota en el océano comparado con lo que realmente se necesita; más aún cuando la tasa de cumplimiento respecto a los permisos para estas entradas no supera el 38% desde que comenzó el alto el fuego.
No han podido evitar cuestionar la inacción de la Junta de Paz ante las continuas violaciones del acuerdo por parte israelí: «¿Por qué permanecen en silencio?», se preguntan. Y añaden con firmeza que distorsionar cifras no hace más que intentar esconder una crisis humanitaria sin precedentes. La devastación en Gaza es palpable tras la ofensiva lanzada por Israel en respuesta a los ataques del 7 de octubre pasado.
Los gazatíes hacen un llamado urgente al mundo: es hora de intervenir y salvar vidas antes que sea demasiado tarde.

