En una jornada marcada por la tensión, la Autoridad Palestina ha alzado la voz contra la reciente aprobación de 34 nuevos asentamientos en Cisjordania por parte de Israel. Aunque el gobierno israelí aún no ha confirmado oficialmente esta medida, las repercusiones ya se sienten. La comunidad palestina observa con preocupación cómo se intensifica lo que ellos consideran una «peligrosa escalada» hacia el despojo de sus derechos.
Un grito a la comunidad internacional
Desde su sede, han hecho un llamado directo a la Administración Trump para que actúe «de inmediato» y presione al gobierno israelí a frenar estas decisiones que no solo son vistas como una violación del Derecho Internacional, sino también como un ataque frontal a su existencia. En palabras de un portavoz palestino, «toda actividad de asentamiento en los territorios ocupados es ilegal», y esto es algo que no podemos seguir ignorando.
Además, el Movimiento Hamás ha dejado claro que este plan no pasará desapercibido. Lo tildan de «nulo y sin efecto», reafirmando que nada cambiará la realidad sobre el terreno ni otorgará legitimidad a lo que llaman ocupación. Los líderes palestinos están firmes en su posición: «Nuestro pueblo se mantiene aferrado a su tierra y derechos nacionales», afirmaron con determinación.
Estas declaraciones llegan justo después de que organizaciones como Yesh Din y Peace Now revelaran detalles sobre esta decisión del Gabinete de Seguridad israelí, adoptada en una reunión confidencial hace apenas dos semanas. Si finalmente se confirma esta medida, estaríamos hablando de 103 asentamientos desde diciembre de 2022, un número alarmante si lo comparamos con los seis aprobados en tres décadas anteriores. ¿Dónde queda la paz en todo esto?

