El pasado lunes, la Knesset israelí aprobó una polémica ley que ha levantado ampollas. Con 64 votos a favor y 48 en contra, se estableció la Ley de Pena de Muerte para Terroristas, una norma que contempla ejecutar a quienes sean considerados terroristas por ahorcamiento y en secreto. Pero aquí viene lo más controvertido: esta ley parece estar diseñada específicamente para afectar únicamente a los palestinos, dejando al margen a cualquier ciudadano israelí.
Una norma cuestionable
La ley se aplicará en tribunales militares que juzgan solo a acusados palestinos, mientras que los israelíes son juzgados en tribunales civiles. Aunque formalmente se dice que es para todos, hay un artículo que deja claro que solo se aplicará a aquellos que causen la muerte con el fin de negar la existencia del Estado de Israel. Esto significa que cualquier persona con creencias sionistas queda excluida, sin importar sus acciones.
Adalah, el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, no ha tardado en manifestar su indignación. Su director legal, Suhad Bishara, califica esta ley como «una de las más violentas y discriminatorias» jamás aprobadas en el país. «Es un asesinato estatal y está dirigida únicamente contra los palestinos», afirma con rotundidad. Y no es para menos; aplicar esta legislación interna sobre una población ocupada no solo es moralmente cuestionable sino también ilegal según el derecho internacional.
Después de casi doce horas de debate intenso, algunos políticos celebraron la decisión como un triunfo de justicia. Itamar Ben Gvir, líder del partido ultraderechista Poder Judío y principal impulsor de esta reforma legal, subrayó: «Quien elige el terrorismo elige la muerte». Sin embargo, muchos consideran esto simplemente como una escalada más en la tortura sistemática contra los palestinos bajo detención israelí.
A pesar de las críticas internacionales y las violaciones evidentes a derechos humanos fundamentales, Adalah ya ha anunciado su intención de llevar este asunto ante el Tribunal Supremo israelí con carácter urgente. La lucha por la igualdad sigue viva entre las sombras de leyes profundamente discriminatorias.

