Esta mañana, la parada de taxis frente al Palau Real se convirtió en el escenario de una acalorada discusión. Fulgencio Coll, líder de Vox, junto a sus compañeros Luis Acosta Martínez y Sara Cerdó Firas, no dudaron en expresar su indignación ante lo que consideran una medida injusta del Ajuntament de Palma: exigir la acreditación de conocimiento de catalán para poder presentarse al examen de taxista.
Coll sostiene que esta exigencia es «una exclusión y una discriminación» que, lejos de responder a necesidades reales, parece más bien un capricho ideológico. ¿Por qué pedir un certificado oficial del catalán cuando no se hace lo mismo con el español? Se preguntan ellos. Esta normativa exige no solo un diploma homologado, sino también superar una prueba oral organizada por el propio Ayuntamiento.
¿Dónde queda la lógica?
A medida que Coll compartía su preocupación, los conductores de taxis escuchaban atentos. Se ha vuelto habitual escuchar sobre la escasez de estos profesionales durante la temporada alta. «Desde hace tiempo pedimos más licencias y más conductores», apuntó con frustración. Y aunque ha habido algunas mejoras, todavía queda mucho camino por recorrer.
«No entendemos cómo seguimos lidiando con estas exigencias lingüísticas impuestas por los nacionalistas y socialistas», expresó Coll. En definitiva, su mensaje es claro: «Lo que queremos son buenos conductores que puedan comunicarse sin importar el idioma». La comunidad merece opciones accesibles y justas en este ámbito tan vital para nuestra ciudad.

