Manu Guix, el talentoso músico barcelonés y director musical de Operación Triunfo, ha estado en el punto de mira últimamente. ¿La razón? Su nueva propuesta musical, Galàxies, un álbum que explora el amor y las relaciones desde ángulos muy distintos. Este sábado lo presentará en el festival Strenes de Girona y luego estará en Apolo el 24 de octubre. Pero más allá de su música, Manu tiene opiniones contundentes que compartir.
Un artista con muchas facetas
A pesar de ser un reconocido director musical y creador de espectáculos como El petit príncep, Manu se niega a dejar que su carrera se reduzca a una simple máquina de hacer dinero. ‘Soy un TDAH de manual’, bromea mientras intenta encontrar tiempo para componer. Con Galàxies, llega su séptimo disco, una obra dividida en dos partes porque, según él, la vida no le permite crear un álbum completo por ahora. Pero sí tenía claro que quería hablar sobre el amor.
Las canciones como Objectiu: la lluna y Astres abordan este tema desde perspectivas opuestas; una reflexiona sobre las relaciones duraderas mientras la otra aboga por dejarse llevar por instintos momentáneos. Para Manu, hay un estigma social alrededor de la promiscuidad que es difícil de entender: ‘¿Por qué es malo disfrutar del amor?’, pregunta.
Sus influencias musicales son palpables en sus composiciones, evocando ecos del funk y el soul que nos transportan a otras épocas. ‘He escuchado mucho a Stevie Wonder y Marvin Gaye’, confiesa con admiración. Sin embargo, lo que realmente resalta es su deseo genuino por disfrutar lo que hace sin pensar en cifras ni estadísticas.
‘No me interesa la presión por los números’, dice con firmeza. Afortunadamente, Manu tiene otras fuentes de ingresos que le permiten dedicarse a la música sin ataduras comerciales. Esta libertad creativa se refleja claramente en su trabajo.
A pesar del auge tecnológico actual donde cualquiera puede grabar música desde casa con equipos asequibles, él insiste en la importancia del sonido puro y auténtico que solo se logra en un estudio profesional: ‘Hoy día parece que nadie valora cómo se escucha la música’, critica al ver cómo muchos optan por reproducirla desde altavoces móviles baratos.
‘¡Es increíble gastar tanto dinero en tecnología pero luego escatimar en escuchar buena música!’, añade frustrado. Para él, Spotify debería costar mucho más si queremos apreciar toda la riqueza musical disponible.
A pesar de todos estos retos del sector musical hoy día, lo único que realmente le llena es subirse al escenario. ‘Eso es lo que me hace feliz’, afirma entusiasmado mientras prepara su gira junto a sus amigos músicos con quienes lleva 23 años compartiendo escenarios.

