En un rincón del Mediterráneo donde el sol brilla con fuerza y las aguas son de un azul que quita el aliento, se ha lanzado una nueva campaña: ‘Welcome to Santanyí-land’. Este no es solo otro eslogan turístico, sino un grito desesperado que nos invita a reflexionar sobre la creciente masificación que está viviendo Mallorca. Y es que, mientras el turismo extranjero sube un 3,6% hasta marzo y los gastos crecen un 8,7%, hay voces que se levantan para recordar lo que realmente está en juego.
Un llamado a la acción
No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestros paisajes se convierten en meras postales para turistas. Es hora de unirnos y hacer frente a esta situación. En Porreres, por ejemplo, han celebrado recientemente un acto de reconocimiento a aquellos establecimientos comprometidos con la calidad turística. Pero no basta con buenas intenciones; necesitamos acciones contundentes.
Y entre tanta noticia inquietante, como el hecho de que solo los residentes podrán aparcar en el bullicioso paseo marítimo de Palma de Valldemossa o las duras realidades sociales reflejadas en la historia del legendario Rafa Rullán, nos queda claro que debemos replantear nuestro modelo turístico. No podemos seguir tirando a la basura nuestro patrimonio por unos euros más en las arcas públicas.
Así que hagamos ruido, cuestionemos lo establecido y defendamos nuestras raíces antes de perderlas para siempre. Cada uno de nosotros tiene un papel crucial en esta historia; ¡no dejemos que sea solo otro verano más!

