El pasado martes, Miquel T. dejó atrás la prisión de Palma, donde había estado custodiado por la Guardia Civil durante 15 días. Su salida no fue precisamente una celebración, sino más bien un eco de lo que ocurrió el 9 de febrero en sa Pobla, cuando una discusión familiar se tornó en tragedia. El juez del juzgado de Instrucción número 2 decidió estimar el recurso presentado por sus abogados, quienes argumentaron que no había riesgo de fuga y que Miquel tenía arraigo en la comunidad.
Una visita fatídica
Aquel día fatídico, Miquel llegó al hogar donde vivía su madre y encontró motivos para discutir con su hermano Jaume, de 54 años. La conversación giró en torno a un dinero que Jaume le había quitado a su madre y a la decisión del hermano mayor de acoger a dos amigos con problemas de adicción. La tensión creció hasta que Jaume arrojó una tapadera de olla exprés, pero Miquel logró esquivarla. Fue entonces cuando se dirigió a su negocio cercano y cogió un martillo.
“No aguantaba más”, dijo Miquel después de llamar a la Policía Local para confesar lo ocurrido. En ese momento, ya era tarde; Jaume quedó gravemente herido y fue trasladado al hospital Son Espases en estado crítico, donde falleció tres días después por las lesiones sufridas.
Miquel ahora tiene prohibido salir del país y debe entregar su pasaporte mientras espera el desenlace judicial. Esta situación ha generado un mar de emociones entre familiares y amigos que han mostrado su apoyo tras conocer la noticia de su ingreso en prisión.