MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) – Hoy es un día crucial en el escenario internacional. El Ejército de Israel ha hecho una declaración impactante: sus fuerzas han llevado a cabo un ataque contra un complejo nuclear que, según ellos, era «secreto» y parcialmente subterráneo, muy cerca de Teherán. Este lugar no era solo un edificio; allí científicos iraníes estaban, supuestamente, trabajando en el desarrollo de armas nucleares. El general de brigada Effie Defrin, portavoz del Ejército israelí, ha sido claro al respecto: «En este centro, un grupo de científicos nucleares operaba en secreto. Desarrollaban capacidades y conocimientos para la adquisición de armas nucleares».
Las repercusiones del ataque
A través de sus redes sociales, las Fuerzas de Defensa de Israel han informado que Irán no se quedó quieto tras los ataques realizados en junio de 2025 a instalaciones nucleares como las de Fordow y Natanz. En lugar de eso, movieron su infraestructura a este nuevo «sitio subterráneo», con la esperanza de protegerse mejor ante posibles ataques aéreos. La Inteligencia militar israelí ha seguido cada movimiento y logró localizar esta nueva ubicación. Esto permitió que el ataque fuera preciso y contundente.
Según las autoridades israelíes, este bombardeo no fue una simple acción; afirmaron haber «dañado las capacidades nucleares militares del régimen terrorista iraní». Sin embargo, los costos humanos son alarmantes: hasta ahora, la Media Luna Roja ha reportado cerca de 800 muertos en Irán por esta ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel. Entre los fallecidos se encuentra el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, junto con varios ministros y altos mandos del Ejército iraní.
La respuesta no se ha hecho esperar; Irán ya ha lanzado misiles y drones hacia Israel y bases estadounidenses en Oriente Próximo. La situación es tensa y parece que cada día estamos más cerca del borde del abismo.

