En el mundo del fútbol, hay decisiones que pueden cambiar el rumbo de un partido y, desgraciadamente, eso ocurrió el pasado sábado para el Mallorca. En una jornada donde la esperanza brillaba con fuerza, los árbitros decidieron ignorar lo evidente. Y es que el Comité Técnico de Árbitros (CTA) no ha tenido más remedio que admitirlo: el penalti no pitado a Muriqi fue un error clamoroso.
Un agarrón que cambió todo
La acción sucedió en el minuto 12, con el marcador aún en cero. Zubeldia, defensa de la Real Sociedad, decidió aferrarse a Muriqi dentro del área como si le fuera la vida en ello. Desde el CTA han sido claros al respecto: ese agarrón debería haber terminado en pena máxima y una tarjeta roja para Zubeldia.
Muriqi, visiblemente frustrado, se dirigió al árbitro pidiendo justicia tras ser derribado por un zaguero que claramente superó los límites de lo permitido. La respuesta del estamento arbitral fue contundente: “El defensor le sujeta de forma ostensible y continuada”. ¿Y qué significa esto? Que este tipo de faltas dentro del área son penalizadas por regla, y más cuando se trata de evitar una clara ocasión de gol.
A pesar de las evidencias y del clamor popular que pedía justicia desde las gradas, tanto Miguel Sesma Espinosa como Figueroa Vázquez —el VAR— decidieron mirar hacia otro lado. Y así, sin piedad alguna, se tiró a la basura una oportunidad crucial para el Mallorca.
Este fallo arbitrario tuvo consecuencias palpables en el desarrollo del encuentro y dejó al equipo balear con un sabor amargo. Un claro recordatorio de cómo los errores humanos pueden marcar diferencias devastadoras en un deporte donde cada punto cuenta.

