Este mediodía, el ambiente habitual de compras en el supermercado Mercadona, cercano al Estadi Balear, se tornó sombrío. Una mujer española de 71 años, conocida por su sonrisa y amabilidad, cayó desplomada mientras hacía la compra. A eso de las 12.30 horas, todo parecía normal hasta que comenzó a sentirse mal.
Los primeros signos fueron mareos y esa sensación incómoda que todos tememos: ganas de vomitar. En cuestión de segundos, la alegría del día se convirtió en angustia. Varios testigos, preocupados por lo que estaba ocurriendo, no dudaron en llamar a los servicios de emergencia. La ambulancia del SAMU 061 llegó rauda al lugar con la esperanza de que todavía hubiera algo que hacer.
Un esfuerzo inútil
Pese a los esfuerzos incansables del equipo sanitario para reanimar a esta septuagenaria, su vida se escapó entre sus manos. El diagnóstico preliminar apunta hacia un fallo cardíaco, aunque será la autopsia quien confirme realmente las causas tras unos días de espera llenos de incertidumbre.
No solo los paramédicos estaban allí; varias patrullas de la Policía Local también llegaron rápidamente para asegurar la zona y permitir que los sanitarios pudieran trabajar sin obstáculos. Es una escena que deja huella en quienes presenciaron el momento; un recordatorio desgarrador de lo frágil que es nuestra existencia.
Hoy perdimos a una vecina querida en un lugar donde debería haber estado rodeada por el bullicio cotidiano y no por sirenas y desesperación.

