El Fibwi Mallorca no logra encontrar su camino y, una vez más, se queda con las manos vacías. Este sábado, el equipo balear se enfrentó al Club Baloncesto Ourense y, aunque empezaron con buen pie, la historia acabó mal: un 83-73 que refleja la angustia de una temporada que no arranca.
La primera mitad fue un soplo de esperanza. Con un juego sólido y una defensa intensa, los nuestros se pusieron por delante (7-13 y luego 9-17) en el primer cuarto. Sin embargo, la reacción del Ourense llegó pronto, empujando a nuestro técnico Àlex Formento a pedir un tiempo muerto cuando el marcador ya estaba ajustado (23-20).
Cambios de rumbo y oportunidades perdidas
En el segundo cuarto, parecía que recuperábamos algo de control. Con cuatro puntos consecutivos del destacado Simeunovic, que terminó con 24 puntos y 9 rebotes, recortamos diferencias antes del descanso (41-40). Pero al volver del vestuario, el equipo local salió decidido a estirar su ventaja, dejando a los mallorquines atrapados en su propia inercia negativa.
A medida que avanzaba el partido, el Fibwi se fue desdibujando y sufrió ante el acierto exterior del rival. El tercer cuarto fue un desastre absoluto para nosotros; esa diferencia de 67-51 fue un golpe duro. En el último periodo intentamos reaccionar con coraje pero nos quedamos cortos: a pesar de acercarnos a diez puntos (79-69), no hubo forma de cambiar la historia. Al final del día, los tiros libres sellaron nuestro destino en este encuentro.

