La comunidad del judo en Baleares está sumida en una profunda tristeza tras la inesperada muerte de Gabriel Sabater Calafat, quien partió de este mundo a los 60 años. Este sábado, la noticia se esparció como un torrente de emociones, dejando a muchos con el corazón encogido y recordando al hombre que se convirtió en un referente indiscutible para generaciones enteras.
Gabriel no era solo un entrenador; era un auténtico maestro que guiaba a sus alumnos en el Judo Club Dojo Sabater, así como en el mítico gimnasio Olímpic. A lo largo de su carrera, pasó por sus manos a centenares de jóvenes y no tan jóvenes, todos ellos tocados por su pasión por el deporte. Con títulos impresionantes como Entrenador Nacional, Séptimo Dan de Judo, y varios grados más en disciplinas relacionadas, su legado es innegable.
Un experto respetado y querido
No solo fue conocido por sus logros deportivos; también era un experto en Defensa Personal. Sus cursos eran seguidos con fervor y respeto por quienes tuvieron la suerte de aprender de él. La noticia de su partida ha dejado una herida profunda entre aquellos que lo conocieron y admiraron.
A pesar del dolor que sentimos ahora, su legado perdurará. Gabriel no solo enseñó técnicas; inculcó valores y disciplina. Y aunque nos duele pensar que ya no estará físicamente entre nosotros, siempre vivirá en las historias compartidas en el tatami.

