La tarde del pasado miércoles, un escenario de caos se desató en el aparcamiento de Son Hugo. En un momento, las llamas comenzaron a devorar unas caravanas, y todo por un desencadenante que dejó a muchos atónitos. Este viernes, el juez de Instrucción número 9 de Palma no dudó en enviar a prisión al hombre implicado, un español de 34 años que intentó escabullirse entre las sombras cuando llegó a los juzgados.
Un acto impulsivo con graves consecuencias
Todo comenzó cuando la inquilina de una autocaravana sufrió una agresión por parte de la pareja del detenido. En medio de la confusión y con la mujer recibiendo atención médica, decidió llamar a su marido para contarle lo ocurrido. Esa llamada fue como encender una mecha que ya estaba lista para estallar. El hombre, cegado por la ira, llegó rápidamente al lugar y sin pensarlo dos veces prendió fuego al vehículo. A las 12:50 horas, las llamas no solo consumieron esa caravana; rápidamente se extendieron a dos vehículos más que estaban muy cerca.
Afortunadamente, algunos ocupantes de otras caravanas pudieron reaccionar a tiempo y salvar sus vehículos. Sin embargo, no todos tuvieron tanta suerte; uno de ellos sufrió quemaduras en un brazo mientras intentaba poner su coche a salvo. Tras el acto desesperado, el detenido huyó del lugar y se cambió de ropa para intentar despistar a la policía.
Sin embargo, el esfuerzo fue en vano. La Jefatura Superior realizó una investigación exhaustiva y logró identificarlo rápidamente. Así fue como los agentes del Grupo de Atracos desplegaron un operativo que culminó con su arresto ese mismo día. Al final, este episodio no solo deja daños materiales sino también una lección sobre cómo un instante puede cambiarlo todo.

