Un hombre de 69 años ha sido condenado a dos años de prisión tras admitir que abusó sexualmente de su sobrina, una niña de apenas 11 años, en Palma. Este jueves, durante el juicio celebrado en la Audiencia, el acusado se declaró culpable y, además, indemnizó a la menor con 12.000 euros por los daños morales que le causó. Pero no nos engañemos; esta historia es más compleja.
Una sentencia que deja mucho que desear
El tribunal consideró una atenuante al hecho de que el agresor sufre una discapacidad intelectual moderada y un trastorno esquizofrénico con episodios psicóticos. Sin embargo, esto no debería restarle gravedad a lo sucedido. Tendrá que someterse a un tratamiento médico adecuado, pero ¿es suficiente?
Al principio del proceso, la Fiscalía pedía nada menos que nueve años y medio de cárcel, pero tras llegar a un acuerdo entre las partes implicadas, la condena se redujo drásticamente y el hombre no ingresará en prisión. Esto provoca un sentimiento de impotencia entre quienes han seguido el caso desde sus inicios.
Los hechos ocurrieron desde enero de 2017 hasta agosto de 2019. El condenado vivía con su hermana y su pareja —el padre de la menor— en una planta baja donde aprovechaba cualquier momento a solas con la niña para realizarle tocamientos inapropiados bajo la ropa. También llegó al extremo de masturbarse frente a ella y obligarla en una ocasión a realizarle una felación.
Afortunadamente, fue el propio padre quien presentó la denuncia en agosto de 2019 después de conocer lo ocurrido. Un juzgado prohibió entonces al acusado acercarse o comunicarse con la menor. Pero queda una pregunta flotando: ¿realmente hemos hecho justicia?

