¿Quién lo diría? Con el sol brillando y las temperaturas por las nubes, las luces de Navidad ya están empezando a adornar las calles de Palma. A medida que nos adentramos en este caluroso verano, los operarios no han perdido tiempo y, armados con grúas, se han puesto manos a la obra para instalar ese alumbrado que cada año transforma la ciudad en un mágico escenario festivo.
Lugares emblemáticos como la calle 31 de Diciembre o Jaume Balmes ya muestran su nuevo decorado. Y claro, no ha pasado desapercibido para los vecinos y transeúntes, quienes observan atónitos cómo estos trabajadores suben hasta las copas de los árboles para desplegar esas tradicionales guirnaldas LED. El contraste es llamativo; mientras nosotros disfrutamos del calor veraniego, ellos ya piensan en el frío invierno.
Cort da el primer paso hacia la Navidad
El Ayuntamiento de Palma ha confirmado que esta instalación no es una casualidad. De hecho, desde el año pasado empezaron a adelantar estos trabajos a mediados de junio con el objetivo de tenerlo todo listo cuando llegue el momento del encendido. Y es que planificar con antelación nunca viene mal, sobre todo si tenemos en cuenta que cada vez son más los elementos decorativos que se suman al desfile navideño.
Antes, estas labores comenzaban a finales de agosto o septiembre, pero parece que ahora la ciudad quiere marcar tendencia. Mientras todos nos preparamos para disfrutar del verano y sus terrazas, Palma está dando pasos hacia una celebración inminente. Cada año se convierte en una imagen habitual: luces brillantes en medio del sol abrasador. Un fenómeno curioso que nos invita a reflexionar sobre cómo vivimos la transición entre estaciones.

