En una tarde cualquiera en el barrio de Camp Redó, la Policía Local de Palma decidió poner en marcha un control de tráfico que dejó a más de uno sorprendido. El pasado viernes, entre las 19:30 y las 23:30 horas, los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) se pusieron manos a la obra y levantaron más de 30 denuncias, además de iniciar un atestado penal por una serie de infracciones que no pasaron desapercibidas.
Un despliegue que da qué hablar
La acción fue contundente: siete vehículos terminaron en el depósito municipal y, como si eso no fuera suficiente, tuvieron que llamar a los servicios de limpieza tras detectar un vertido considerable de aceite. ¿Qué ocurrió exactamente? Los policías interpusieron 23 multas por circular con la Inspección Técnica de Vehículos caducada o desfavorable, y 10 actas por falta del seguro obligatorio. También hubo dos denuncias adicionales por diversas infracciones al volante.
No solo eso; durante el operativo, detuvieron a un conductor que viajaba sin su correspondiente permiso. Este ya no es solo un error, es un delito contra la seguridad vial. Además, el caos no se limitó a las multas. Los agentes encontraron importantes vertidos en la calzada provocados por cambios de aceite mal gestionados y garrafas volcadas que dejaron la vía hecha un desastre.
Ante esta situación peligrosa para otros conductores, solicitaron ayuda a EMAYA. Sus operarios estuvieron trabajando duro durante hora y media para limpiar lo que habían dejado otros tirando a la basura. Y lo mejor es que todos esos gastos serán repercutidos al propietario de una furgoneta relacionada con el vertido más grande.

