Este lunes, el baloncesto de Mallorca se viste de luto. La triste noticia del fallecimiento de José Miguel Galván, a los 56 años, ha dejado un vacío imposible de llenar en el Imprenta Bahía San Agustín y más allá. Durante años, su dedicación ha sido fundamental para la cantera y para el crecimiento del club. Era mucho más que un entrenador; era un pilar en la vida del equipo y de todos los jóvenes que pasaron por sus manos.
Galván no solo estuvo al frente de las categorías formativas en la Playa de Palma, sino que también dejó su huella en el primer equipo durante su etapa en Liga EBA como delegado. Siempre dispuesto a ayudar, con una sonrisa y una palabra amable, su legado se siente profundamente entre quienes tuvieron la suerte de conocerlo. “Más que un entrenador, ha sido un referente”, señala el club en sus redes sociales, donde rinde homenaje a su pasión y compromiso inquebrantables.
Un legado imborrable
La Federació de Bàsquet de les Illes Balears también se ha sumado al dolor por esta pérdida tan significativa. Aquellos que compartieron momentos con él saben lo mucho que significaba su presencia; era alguien que enseñaba valores tanto dentro como fuera de la pista. Los recuerdos son muchos y el cariño hacia él es palpable entre compañeros y clubes rivales.
“Su pérdida nos deja un vacío enorme”, expresan desde el Imprenta Bahía San Agustín, agradeciendo todo lo que Galván hizo por ellos: “Siempre formarás parte de esta familia”. Sin duda alguna, estamos ante una despedida que nos toca profundamente a todos los amantes del baloncesto. Su espíritu vivirá siempre entre nosotros.

