En la oscuridad de la madrugada del miércoles, alrededor de las 00.30 horas, el aeropuerto de Son Sant Joan se convirtió en escenario de una escena inesperada. Una mujer irlandesa de 36 años llegó a Mallorca procedente de Edimburgo, y lo que debería ser un simple aterrizaje se tornó en un episodio violento.
Los agentes de la Guardia Civil, parte de la Unidad de Investigación Fiscal y de Fronteras, detectaron su presencia y decidieron identificarla. Pero todo cambió en un abrir y cerrar de ojos: la actitud cordial dio paso a una agresividad desmedida. La mujer, como si hubiera cruzado una línea invisible, arremetió contra los guardias civiles provocando lesiones a dos de ellos.
Un arresto complicado
A pesar del intento por calmar la situación, la agresividad continuó incluso durante su arresto. No contenta con agredir a los agentes, al ser introducida en el vehículo oficial comenzó a dar golpes con todas sus fuerzas desde el interior, fracturando nada menos que la ventanilla trasera del coche policial. Una reacción que dejó a todos atónitos.
Finalmente, después del tumultuoso incidente, la mujer fue puesta a disposición judicial esta mañana pero salió en libertad con cargos. Es inquietante pensar hasta dónde puede llegar una persona cuando pierde el control. Sin duda, una historia más para contar sobre las complejidades del turismo.

