En un giro inesperado de los acontecimientos, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha salido a la palestra para dejar claro que las conversaciones que se están llevando a cabo con Israel son totalmente independientes. Esto, por supuesto, en relación a las negociaciones entre Irán y Estados Unidos que han estado acaparando titulares. Aoun no ha dudado en subrayar que cualquier acuerdo debe pasar por el Estado libanés y jamás será a costa de su soberanía.
Durante una reunión con obispos maronitas en la diáspora, Aoun afirmó: «Las garantías que hemos recibido insisten en que Líbano tiene un camino propio en estas negociaciones». Y no es para menos; después de años de conflictos y sufrimiento, el pueblo libanés está más que cansado. «No podemos seguir pagando el precio de guerras ajenas», ha señalado mientras llamaba a todos los ciudadanos a unirse por encima de sus diferencias religiosas.
Un mensaje claro
Aoun también quiso recordar momentos clave como el Acuerto de El Cairo, del 69, donde se permitió a la OLP controlar amplias zonas del sur del Líbano. Desde entonces, el país ha arrastrado un pesado fardo debido a las luchas ajenas. «Es una responsabilidad compartida permanecer unidos y construir nuestro futuro juntos», enfatizó.
El mandatario no se ha cortado al hacer referencia al partido-milicia chií Hezbolá, advirtiendo que aquellos que amenazan la paz están debilitados y buscan atemorizar a quienes piensan diferente solo para mantenerse en el poder. Pero lo más importante es que nadie quiere volver atrás; nadie quiere repetir los horrores del pasado.
Así, la voz del presidente resuena firme: es hora de mirar hacia adelante y buscar la paz, incluso si el camino parece largo. «¿No es mejor un recorrido sin pérdidas?» se preguntó retóricamente Aoun, apelando al sentido común y al deseo colectivo de terminar con esta espiral destructiva.

