Imagina que comienzas el día con un accidente de moto y terminas destapando algo mucho más oscuro. Eso fue exactamente lo que ocurrió en la calle General Riera de Palma, cuando dos ocupantes de una motocicleta fueron detenidos por tráfico de drogas. Era temprano, alrededor de las 07:30 horas, y una patrulla llegó para ayudar a los heridos. Sin embargo, lo que encontraron fue mucho más que un simple accidente.
Un hallazgo sorprendente bajo el asiento
Desde el primer momento, los agentes notaron la actitud sospechosa del conductor. Su negativa a desprenderse de su riñonera para recibir atención médica no era normal. Al revisar su bolso, los policías se toparon con decenas de sobrecitos vacíos y tres bolsas con ese característico polvo rosa que tantos problemas ha causado. Pero eso no era todo; al inspeccionar la motocicleta, descubrieron una mochila que contenía un hornillo eléctrico y frascos con líquido rosado. Un verdadero laboratorio móvil en plena operación.
Lo más impactante fue escuchar al propio sospechoso confesar mientras estaba en la ambulancia: él fabricaba la droga y llevaba todo lo necesario para sintetizarla en las fiestas privadas donde iba a venderla al instante. La mujer que lo acompañaba también admitió saber qué hacía él y se limitó a ser su cómplice en este juego peligroso.
Al final, ambos fueron detenidos por delitos contra la salud pública. Y como si fuera poco, el hombre carecía de permiso para conducir y ella terminó agrediendo a uno de los policías durante el arresto. La intervención sacó a la luz un oscuro secreto escondido tras un aparente día normal en Palma.

