Este jueves, la Policía Nacional regresó al famoso narcobúnker de la Soledat, un lugar que parecía haber despertado de su propia destrucción tras ser desmantelado el martes anterior. Y es que, tras conocer que los tres traficantes detenidos habían hecho todo lo posible por deshacerse de la droga a través del desagüe, era evidente que la lucha contra este tipo de crimen no se detiene.
Un intento desesperado
Los agentes del Grupo II de Estupefacientes no se lo pensaron dos veces y volvieron a poner sus ojos en este punto oscuro de venta continua. Habían recibido información que indicaba que el negocio seguía en marcha, atendiendo a consumidores como si nada hubiera pasado. Al llegar, vieron una nueva puerta blindada instalada con rapidez; una señal clara de que los traficantes estaban decididos a seguir adelante a pesar de las adversidades.
Así fue como los agentes tuvieron que recurrir a la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) para abrirse paso. Con decisión, destruyeron esa puerta y al entrar, se encontraron con un panorama alarmante: los tres hombres dentro habían lanzado una enorme cantidad de droga por el desagüe. ¿El resultado? Una inundación imprevista en el propio punto donde operaban.
Las investigaciones revelaron un sistema bastante ingenioso pero ilegal: un desagüe conectado a un aljibe lleno de agua. La idea era limpiar cualquier rastro rápidamente, pero lo único que lograron fue crear un caos aún mayor. En el registro posterior, la Policía incautó 200 gramos de cocaína, 600 gramos de marihuana y 300 gramos de hachís, además de varias básculas y 1.000 euros en efectivo.
Y como si eso no fuera suficiente, encontraron una libreta con las cuentas exactas sobre las ventas del lugar: los vendedores trabajaban turnos 24 horas para mantenerlo activo. Todo estaba organizado al milímetro y la instalación eléctrica usada era totalmente ilegal, aumentando el riesgo inminente de incendio.
No podemos quedarnos callados ante esta realidad; cualquier actividad relacionada con drogas necesita ser denunciada. La ciudadanía tiene herramientas para colaborar: desde escribir anónimamente al correo antidroga@policia.es hasta contactar directamente con los delegados o llamar al 091. Juntos podemos erradicar este problema que nos afecta a todos.

