En una noticia que nos deja un nudo en el estómago, un socorrista ha sido condenado a un año de cárcel por abusar sexualmente de un niño de tan solo 10 años en la piscina de un club militar en Palma. El juicio, celebrado ayer en la Audiencia Provincial, dejó claro que este hombre, español y con antecedentes de problemas mentales que afectaban su control de impulsos, se declaró culpable tras indemnizar al menor con 3.000 euros.
Un acto despreciable
El tribunal tuvo en cuenta las circunstancias atenuantes y decidió imponerle una pena que podría parecer suave ante la gravedad del delito. Pero lo cierto es que este individuo no podrá ejercer ningún trabajo relacionado con menores durante 20 años, además de someterse a un tratamiento para controlar sus impulsos sexuales.
Los hechos ocurrieron el pasado 10 de septiembre de 2022. En ese día trágico, el socorrista pasó la tarde jugando con el pequeño y utilizando trucos como ofrecerle dinero para acercarse más. A eso de las 19:13 horas, ambos entraron a una caseta cerca de la piscina donde ocurrió lo inimaginable: bajo el pretexto de un juego absurdo y asqueroso, el hombre tocó al niño mientras se reía, instándole a que no contara nada.
Aunque inicialmente la fiscalía pedía cuatro años tras haber tenido conocimiento del caso, tras llegar a un acuerdo entre las partes involucradas se decidió reducir la condena. Es increíble pensar cómo esta situación pudo haberse evitado si hubieran existido mecanismos más eficaces para proteger a nuestros pequeños. Lo triste es que estos sucesos dejan cicatrices imborrables. Todos deberíamos estar atentos; no podemos permitirnos dejar pasar esto como si nada.

