La mañana de este domingo, un día que prometía ser normal, se tornó en tragedia en Capdepera. Un hombre, un turista que había venido a disfrutar de unas merecidas vacaciones con su mujer, salió a correr por la carretera de Cala Mesquida. Pero lo que debería haber sido un momento saludable se convirtió en una pesadilla.
A las siete y media, mientras el sol comenzaba a despuntar, ocurrió lo inesperado. Un vehículo lo arrolló y, como si nada hubiera pasado, el conductor decidió huir del lugar. La Policía Local no tardó en llegar y encontró un Volkswagen Polo TDI negro abandonado entre los árboles; la luna delantera estaba fracturada y había restos de sangre que contaban una historia trágica.
La búsqueda desesperada
Los agentes comenzaron a realizar batidas por la zona junto con la Guardia Civil de Tráfico. Tras unos minutos que parecieron eternos, localizaron el cuerpo sin vida del hombre a escasos cien metros de donde fue atropellado, oculto entre la maleza. Los bomberos tuvieron que trabajar arduamente para despejar ramas y poder recuperar al fallecido.
Parece increíble pensar que alguien pudiera irse así, dejando atrás una vida truncada. Las primeras indagaciones sugieren que el conductor circulaba a gran velocidad cuando cometió esta atrocidad; no hay palabras para describir el dolor de su esposa al perderlo todo en un instante. ¿Qué pasa por la mente de alguien para actuar así? La Guardia Civil ahora investiga este accidente espantoso mientras nosotros reflexionamos sobre cómo un simple paseo puede volverse mortal por culpa de unos pocos irresponsables.

