El juicio que se celebró este jueves en la Audiencia de Palma nos muestra una historia digna de un guion cinematográfico. Florentino F., un hombre de 80 años nacido en Marbella, decidió hacerse pasar por un exitoso empresario para atrapar a dos hombres incautos, socio y administrador de una empresa náutica en Can Picafort. Esto ocurrió en agosto de 2008, cuando les ofreció participar en una operación secreta que prometía hacerles ganar 120.000 euros tras invertir 850.000. Pero claro, todo era humo.
La Fiscalía asegura que Florentino sabía perfectamente que jamás realizaría la operación ni devolvería los beneficios prometidos; simplemente se quedó con el dinero y aquí no ha pasado nada. Su abogado, intentando salvar la situación, calificó lo sucedido como algo absurdo, comparando los hechos con una trama propia de las películas de Torrente. Este letrado defiende su inocencia argumentando que fue una decisión “voluntaria, especulativa e imprudente” y que no hay pruebas concretas sobre la entrega de los cheques.
Las víctimas y sus historias
Las víctimas tampoco son cualquier persona: uno de ellos ya había sido condenado a cinco años por insolvencia punible y ahora está desaparecido del mapa. Otro testigo clave declaró por videoconferencia; trabajó para Florentino gestionando varias operaciones complicadas y aseguraba cobrar un porcentaje si alguna llegaba a buen puerto. Pero claro, el problema es que nunca cumplían con los pagos porque todo parecía estar envuelto en líos legales.
Aseguró haber visto cómo Florentino recibió esos 850.000 euros y cobró tres cheques en Madrid, aunque se mostró perdido respecto a lo que hizo luego con ese dinero: “No sé qué pasó después”. El testigo también reveló que el denunciante había intentado contactar con él al ver cómo el acusado ignoraba sus llamadas.
La Fiscalía pide tres años y medio de cárcel para este empresario cuyo futuro parece cada vez más incierto mientras espera su veredicto ante las acusaciones bien fundamentadas.

