Palma

Adiós al Bar Castilla: el fin de una era para los torreznos en Mallorca

Publicidad

En la calle Niceto Alcalá Zamora, un local que fue un auténtico santuario para los amantes del torrezno echa el cierre. Enrique Perlado, su alma mater, mira con melancolía hacia atrás y recuerda: «Aquí hacíamos una cocina que se está perdiendo. La gente venía buscando comida de toda la vida, casera».

A sus 65 años y después de diez dedicados a este rincón gastronómico, Enrique se despide de su querido Bar Castilla, donde el torrezno era más que un plato; era un símbolo. Abierto en noviembre de 2016, este lugar se había convertido en un punto de encuentro para los vecinos del barrio. Sin embargo, entre risas y recuerdos también hay tristeza. «Los barrios se están muriendo», dice mientras se apura otro cigarrillo. La juventud ha dejado paso a una comunidad envejecida y nostálgica.

Un legado que perdura

Con orgullo muestra recortes de prensa que destacan su habilidad culinaria. Aunque los torreznos eran su estrella indiscutible, en su menú también brillaban platos como huevos rotos o morcilla. Pero ahora, tras una serie de complicaciones legales y la presión del propietario del local, Enrique se ve forzado a cerrar las puertas antes del 30 de noviembre.

Nacido en una familia dedicada a la hostelería, este soriano ya está pensando en lo que viene: «Espero poder descansar un poco porque han sido muchos años. Trabajo no creo que me falte». Pero lo cierto es que dejará atrás amigos y recuerdos imborrables. Sus clientes incluso pensaron en organizar una manifestación; tal es el cariño que le tienen.

«Siempre me preguntan dónde irán a tomar café ahora», añade con una sonrisa triste. Y es que ser reconocido por ofrecer “los mejores torreznos de Mallorca” no es fácil; él mismo asegura que hasta sus compatriotas sorianos ven cómo aquí les salen mejor.

A pesar del cansancio acumulado tras tantas horas al día trabajando sin descanso, Enrique sostiene con firmeza: «Si tengo que hacer ocho horas ahora será un paseo militar». Pero más allá del trabajo duro hay una llamada clara a las instituciones: «Que miren un poco más por nosotros, por los pequeños empresarios».

Con cada despedida va dejando huellas profundas en quienes frecuentaban el Bar Castilla; hoy es un día triste pero también lleno de gratitud por todo lo vivido.

Noticias relacionadas
Palma

Una vecina desahuciada por el cierre de la Oficina de Vivienda

La historia de una vecina de La Indioteria ha puesto sobre la mesa una realidad que muchos callan.
Leer Más
Palma

Los vecinos de Pere Garau claman por más fuentes tras la retirada de la única en la plaza

En el corazón de Pere Garau, un barrio que bulle con vida y donde cada día se agolpan las miradas…
Leer Más
Palma

La izquierda alza la voz contra el PP por el abandono de las fiestas populares en Palma

En una reciente comparecencia que resonó con fuerza en Santa Eulália, la coalición de la…
Leer Más
Newsletter
Suscríbete a MH

Recibe el resumen diario en tu bandeja de las noticias que realmente te importan.