En una mañana cualquiera en Palma, la tranquilidad se vio interrumpida por un episodio que dejó a muchos con la boca abierta. Un hombre español fue detenido tras asaltar a la madre de un compañero de prisión, todo por cobrar una deuda relacionada con la defensa de su hijo en la cárcel. Y no estamos hablando de un atraco cualquiera; la víctima era una mujer mayor, vulnerable y asustada.
El lunes, mientras el sol apenas comenzaba a calentar las calles, este individuo decidió aprovecharse del estado precario del hogar de su víctima. La puerta estaba rota y eso facilitó su entrada. Al encontrarse con ella, no dudó en hacerse el conocido: había sido amigo de su hijo en prisión. Pero claro, cuando le pidió que se marchara, se topó con una negativa rotunda.
La amenaza y el miedo
El hombre comenzó a exigirle dinero por haber defendido a su hijo en varias ocasiones dentro del penal. ¿Quién tiene derecho a amenazar así? La señora, temerosa ante la corpulencia y agresividad del asaltante, accedió a darle 60 euros; 50 de un billete y 10 más. Con esa promesa engañosa de volver más tarde bajo el brazo, se marchó dejando atrás no solo el dinero, sino también una profunda sensación de miedo.
Pero esta historia no termina ahí. Tras el robo, la mujer llamó rápidamente a la Policía Nacional para contar lo sucedido. Los agentes llegaron pronto y comenzaron las batidas por los alrededores hasta dar con el sospechoso que cumplía con la descripción proporcionada por ella. Y para añadir más ironía al asunto: ¡llevaba consigo un billete de 50 euros!
Al ser interrogado, este hombre confesó sin problemas que había ido allí para cobrar esa deuda inaceptable. Así fue como terminó detenido bajo los cargos de robo con violencia e intimidación. Una historia que nos recuerda cómo hay quienes se aprovechan del más débil sin ningún reparo.

