Un día cualquiera en Palma se tornó caótico cuando un hombre de 33 años, de nacionalidad senegalesa, fue detenido tras haber hecho de las suyas en varias calles. La Policía Local recibió la alerta de unos vecinos preocupados que no dudaron en llamar al 092 al ver cómo este individuo rompía las ventanillas de varios coches estacionados. La situación, que podría haberse quedado en una anécdota más, resultó ser un asalto a mano armada que dejó a muchos con la boca abierta.
Una noche para no olvidar
Los hechos se produjeron sobre las 04:30 horas del pasado domingo 12 de julio en el barrio de Porto Pi. Un testigo vio al hombre rompiendo el cristal de un vehículo en la calle les Rafaletes y no se lo pensó dos veces. Inmediatamente llamó a la policía, y gracias a su rápida intervención, los agentes llegaron justo a tiempo para encontrarse con dos coches cuyos cristales estaban hechos añicos.
Mientras buscaban al delincuente, otro vecino relató que su coche también había sufrido el mismo destino y entregó una pista clave: un cierre antirrobo de motocicleta color rojo hallado cerca del lugar. Con esta información fresca, varios dispositivos fueron desplegados por toda la zona hasta que finalmente lograron interceptar al sospechoso en la avenida de Gabriel Roca.
El arrestado portaba una bolsa naranja fluorescente repleta de herramientas profesionales que hacían pensar que su intención era más bien clara. Entre los objetos recuperados había desde taladros hasta radiales, baterías para herramientas portátiles y hasta una tarjeta bancaria ajena. Los propietarios confirmaron después que efectivamente esas herramientas habían sido robadas del interior de sus maleteros.
Así, este hombre fue detenido como presunto autor de varios delitos relacionados con robos con fuerza. Tras finalizar los trámites pertinentes, tanto él como el material recuperado fueron entregados a la Policía Nacional. Una historia más para contar sobre cómo algunos deciden cruzar límites en plena noche mientras otros solo intentan dormir tranquilos.

