La historia que hoy compartimos es la de un hombre, un español de 60 años, que se ha encontrado en una situación complicada tras aceptar una condena de seis años de cárcel. Todo comenzó el pasado 24 de abril, cuando este individuo decidió que era buena idea transportar 18 kilos de cocaína ocultos en su coche, mientras cruzaba en ferry desde Valencia a nuestra querida Mallorca.
Un control rutinario que cambió todo
A las 6:40 horas, durante lo que se conoció como la ‘operación Tebal’, un grupo de agentes de la Unidad de Análisis de Investigación Fiscal y Fronteras (UDAIFF) y otros cuerpos policiales realizaron un control rutinario en el Dique del Oeste del Port de Palma. Allí, con la ayuda invaluable de un perro detector, comenzaron a inspeccionar los vehículos que desembarcaban del ferry.
El can comenzó a marcar insistentemente un coche británico. Al revisar más detenidamente, los agentes encontraron dentro del calcetín del conductor una pequeña bolsita con 2,06 gramos de cocaína. Pero eso no fue todo. Desmontando el vehículo, descubrieron un doble fondo ingenioso donde había escondidas nada menos que 100 placas, cargadas con esos impresionantes 18 kilos de droga y además dos kilos adicionales de hachís.
No pasó mucho tiempo antes que el hombre fuese arrestado y llevado ante la justicia. Inicialmente, la Fiscalía pedía ocho años tras las rejas; sin embargo, gracias a un acuerdo entre el abogado defensor y el Ministerio Público, finalmente se acordó reducir la pena a seis años junto con una multa brutal: ¡un millón de euros!

