En el corazón de Santanyí, algo grande está sucediendo. Este pequeño rincón de Mallorca ha decidido dar un giro radical y convertirse en un modelo de municipio moderno, seguro y equilibrado. Y todo gracias a una gestión municipal que no se olvida de ningún núcleo urbano, desde el bullicio del pueblo hasta las tranquilas zonas costeras.
Transformación al alcance de la comunidad
El Ayuntamiento ha puesto en marcha un ambicioso plan de inversiones históricas que está transformando no solo calles y edificios, sino la vida diaria de sus habitantes. Imagina caminar por vías renovadas y seguras, donde cada bache ha sido arreglado y cada señalización actualizada. La alcaldesa Maria Pons se involucra en cada paso, supervisando obras que son el reflejo del compromiso con la ciudadanía.
No se trata solo de asfaltar carreteras; hablamos de mejorar accesos estratégicos como el Camí de Cala Llombards o la calle Bernareggi en Cala Figuera. Y eso sin olvidar los nuevos aparcamientos subterráneos que facilitan la vida tanto a residentes como a visitantes.
La educación también brilla con luz propia aquí. En Santanyí ya podemos ver un nuevo comedor en el CEIP Blai Bonet, donde no solo se mejora lo funcional, sino que se recuperan espacios para los más pequeños. Además, Cala d’Or cuenta ahora con un Centro Multifuncional que agrupa servicios vitales como atención ciudadana y oficina turística. Todo esto bajo un mismo techo; ¡una maravilla!
Pero eso no es todo; también hay una clara apuesta por la sostenibilidad. Se han instalado luminarias LED en Es Llombards, logrando un ahorro energético impresionante del 60%. Menos consumo y más seguridad; ¿qué mejor combinación?
Santanyí está cerrando un ciclo inversor que refleja su firme compromiso con todos sus vecinos. Vivir aquí significa disfrutar de un entorno moderno y preparado para enfrentar los retos del futuro. Así es como este municipio se erige como un ejemplo para otros; porque cuando se trabaja por todos, los resultados son simplemente extraordinarios.

