Son Banya, un lugar que ya conocemos demasiado bien por sus sombras y luces. Este viernes por la mañana, la Policía Nacional y la Policía Local han hecho otra de esas entradas que marcan la pauta: decenas de agentes se han lanzado a las calles del poblado en una redada antidroga que lleva la firma de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO). Pero no están solos; técnicos de Urbanismo del Ayuntamiento también han llegado para tumbar esas casetas ilegales que los narcotraficantes han transformado en auténticos centros de venta de sustancias peligrosas.
Una lucha constante
Este operativo se centra sobre todo en el aspecto urbanístico, lo que nos hace preguntarnos: ¿hasta cuándo vamos a permitir este monocultivo turístico donde el único negocio parece ser el tráfico? Mientras los agentes velan por nuestra seguridad, un hombre ha sido detenido tras haber sido pillado in fraganti vendiendo drogas. No es la primera vez que ocurre; recordemos aquel 18 de junio, cuando un centenar de agentes arrasó con siete casetas en otro intento por poner fin a esta locura. En ese operativo, siete personas fueron arrestadas y se incautaron más de un kilo de droga: 500 gramos de cocaína, hachís, marihuana… hasta pastillas para disfunción eréctil y más de 3.000 euros en efectivo. Es triste ver cómo nuestro entorno se convierte en un campo de batalla. Y nosotros, como comunidad, necesitamos unirnos para exigir cambios reales.

