Francisco Tomás Fernández Cortés, conocido como ‘El Ico’, ha vuelto a ser noticia y no precisamente por sus buenos actos. Ayer, cuando la tarde empezaba a caer, llegó a los juzgados de Vía Alemania con una historia detrás que pocos podrían haber imaginado. La jueza de la sección penal del Tribunal de Instancia de Palma Plaza 6 tomó una decisión que dejó a más de uno con la boca abierta: decretó su libertad tras una detención reciente en la que estuvo involucrado en un intento de robo.
Un asalto frustrado y un arma peculiar
Los hechos se remontan a la noche del viernes, alrededor de las 23.00 horas. Dos jóvenes paseaban por la calle George Sand cuando se encontraron cara a cara con ‘El Ico’, quien sin dudarlo les sacó una pistola en un intento desesperado por robarles un patinete. ¿Lo curioso? Las víctimas no se atrevieron a presentar denuncia alguna, lo que nos deja pensando sobre el miedo o la resignación que puede haber detrás.
Como era de esperar, estos chicos conocían bien al presunto delincuente; sabían quién era y no tardaron en avisar al 091. Cuando los agentes llegaron al lugar, ya tenían clara su misión: encontrar a ‘El Ico’. Sin perder tiempo, se dirigieron directamente hacia Son Banya, donde creían que podría estar escondido.
Aquello fue como buscar una aguja en un pajar, pero pronto lo localizaron. En el registro del vehículo del sospechoso hallaron el arma utilizada durante el intento de robo. Y aquí viene lo inesperado: era una pistola de aire comprimido. Así es, nada más que eso. Pero claro está, esto no restó gravedad a sus acciones ni al hecho de tenerla en su poder sin autorización.
‘El Ico’ pasó la noche en calabozos y fue trasladado para comparecer ante el juez al día siguiente. Tras unas horas llenas de tensión e incertidumbre para muchos, quedó finalmente en libertad. Una situación que repetía su historia previa después del incidente en Son Llàtzer y que nos invita a reflexionar sobre cómo funciona nuestro sistema judicial.

