La historia que hoy nos ocupa arranca con un personaje conocido en la escena local: Francisco Tomás Fernández Cortés, más famoso como El Ico. Este hombre, cuyo nombre resuena en muchas conversaciones de bar y no precisamente por buenas razones, decidió hacer acto de presencia en el hospital de Son Llàtzer a primera hora de la mañana, armado con una pistola que resultó ser falsa. Sin embargo, la amenaza fue bien real para quienes se encontraban allí.
Todo comenzó en la noche del lunes, cuando El Ico tuvo una violenta discusión en el poblado de Son Banya. Para dejar claro quién mandaba y marcar territorio, disparó al aire como si esto fuera un western. Después de sembrar el caos entre los vecinos, no contento con ello, se plantó en el hospital poco después de las seis y media de la mañana gritando que iba a pegarse un tiro. Un espectáculo digno de una película mala que puso a todos los trabajadores del centro hospitalario en estado de alerta.
Un desenlace peligroso
La situación era tan alarmante que los empleados decidieron esconderse mientras llamaban al 112. Afortunadamente, no hubo heridos graves, pero sí una buena dosis de pánico. La Policía Nacional llegó rápidamente al lugar solo para descubrir que El Ico ya había salido pitando en su coche. Las patrullas comenzaron a buscarlo intensamente.
Poco después lo localizaron cuando entraba acelerado al poblado chabolista nuevamente. Intentaron darle el alto pero él prefirió jugar al gato y al ratón; así comenzó una persecución digna del mejor thriller policiaco. Al final lograron detenerlo y encontraron sangre por todas partes dentro del vehículo. Las heridas en sus brazos eran claras evidencias del altercado previo y además confirmaron algo muy preocupante: El Ico ni siquiera tiene carné de conducir.
Aquí estamos ante un caso que desata numerosas preguntas sobre cómo alguien con su historial sigue caminando libre por las calles. Muchos ciudadanos se han manifestado pidiendo justicia, clamando porque este deliquente reincidente debería estar encerrado para siempre lejos de nuestra comunidad. En definitiva, hay quienes piensan que personas como él deberían ser mantenidas bajo llave para garantizar nuestra seguridad.

