En una historia que parece sacada de una película, el pasado jueves 4 de julio, un grupo de agentes de la Guardia Civil se presentó en un inmueble de Son Servera para llevar a cabo el desalojo de unos ‘okupas’. Pero lo que encontraron dentro no fue solo una casa ocupada; era un auténtico laboratorio clandestino. Al entrar, los policías se toparon con cerca de 80 kilos de marihuana y un despliegue bastante ingenioso pero muy rudimentario en cuanto a instalaciones eléctricas.
Transformando el hogar en un centro de cultivo
Parece que estos dos inquilinos, uno de 73 años y otro de 51, habían decidido convertir este chalé aislado en su particular centro de cultivo indoor. Con cables y empalmes por doquier, habían enganchado ilegalmente la electricidad para alimentar sus plantas. La escena era sorprendente: habitaciones llenas hasta los topes con plantas verdes que parecían estar prosperando gracias a esta improvisada instalación.
No obstante, todo esto llegó a su fin cuando los agentes descubrieron la verdad. Tras pesar la droga hallada, el resultado fue asombroso: 78,5 kilogramos listos para ser distribuidos. Así que, sin pensarlo dos veces, los agentes procedieron a detener a estos hombres bajo acusaciones graves que incluyen delitos contra la salud pública y defraudación del tendido eléctrico.
A veces la realidad supera la ficción y esta vez ha dejado claro que hay historias escondidas detrás de cada puerta ‘okupada’. ¿Quién podría imaginar lo que se esconde tras esos muros?

