En una noche que prometía diversión y relax en la Platja de Palma, cuatro jóvenes decidieron convertirla en una pesadilla para un turista. Tres de ellos aún son menores, pero eso no les impidió actuar con una violencia sorprendente. La historia comienza cuando este hombre, disfrutando de su viaje con amigos, se topó con un grupo que le habló en español. Sin entenderles y sintiendo el ambiente tenso, optaron por ignorarles. Pero los chicos no se detuvieron ahí.
Una agresión inesperada
De repente, comenzaron a empujar y golpearles. En cuestión de segundos, nuestro protagonista cayó al suelo mientras los agresores aprovechaban la oportunidad para robarle el teléfono móvil y salir corriendo. Pero la cosa no quedó ahí; tras el robo, tuvo el valor de llamar a su propio número. Un acto desesperado que le llevó a escuchar la voz del ladrón exigiendo 200 euros si quería recuperar su dispositivo.
A pesar del miedo y la incertidumbre, decidió ir al lugar donde le citaron. Su respuesta fue firme: se negó a pagar un solo euro por lo que era suyo. Esto desató nuevamente la ira del grupo, quienes volvieron a golpearle sin piedad.
Poco después, las patrullas del indicativo ‘Rayo’, siempre alerta por la zona, recibieron una llamada y acudieron rápidamente al rescate. Allí encontraron al turista malherido y su ropa hecha trizas. Con las descripciones aportadas por él y sus amigos, dieron caza a los agresores cerca de un hotel cercano.
Al ser interrogados por los agentes, estos chicos respondieron con evasivas; sin embargo, sus contradicciones no pasaron desapercibidas. Reconocidos sin lugar a dudas por la víctima, acabaron siendo detenidos como presuntos autores de un delito de robo con violencia. Una situación que pone sobre la mesa cómo unos minutos pueden transformar unas vacaciones en una experiencia traumática.

