En un giro impactante de los acontecimientos, el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los pilares del Ejército iraní, ha hecho sonar la alarma. Este miércoles nos llega un mensaje claro y directo: si las fuerzas estadounidenses deciden atacar puentes y centrales eléctricas en Irán, sus aliados no verán ni una gota de petróleo. Y eso no es todo; sufrirán cortes eléctricos severos. La situación está tensa, y la comunidad internacional debe prestarle atención.
Una respuesta contundente
El comunicado no deja lugar a dudas. Irán se muestra firme: “Si Estados Unidos lleva a cabo sus amenazas, nuestra respuesta será contundente”, advierten desde el mando militar. Las palabras del presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, refuerzan esta idea. Él asegura que la ecuación es sencilla: “si nosotros no vendemos petróleo, nadie lo hará”. Una declaración que resuena con fuerza en un mercado energético ya complicado.
Todo esto surge tras las declaraciones incendiarias del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con destruir infraestructuras iraníes cada vez que su país sea atacado en el estrecho de Ormuz. La tensión está servida y el riesgo de escalada es palpable. Con ataques recientes entre ambos bandos y acusaciones mutuas sobre violaciones de acuerdos previos, nos enfrentamos a un futuro incierto en esta región crucial para el comercio mundial.

