El pasado día, la Policía Nacional llevó a cabo un operativo que ha dejado huella en Palma. Tras una exhaustiva investigación que se ha prolongado durante diez meses, un miembro de la temida banda de los Trinitarios fue detenido y llevado ante el juez, quien no dudó en imponerle prisión provisional sin posibilidad de fianza.
Un entramado peligroso
No fue solo él; tres mujeres también cayeron en la red. Estas operaban con un ingenio escalofriante, utilizando el conocido método del telecoca para distribuir sustancias estupefacientes a domicilio. Es inquietante pensar cómo se encontraban con sus clientes en lugares donde nadie pudiera verles, siempre con ese afán de evadir la vigilancia policial.
Durante los registros realizados en zonas como Soledat y Alcúdia, los agentes del Grupo II de la UDYCO descubrieron un auténtico arsenal: cuatro pistolas, munición, dos silenciadores y un machete enorme. Además, incautaron cantidades significativas de drogas: cocaína, cristal, hachís y marihuana, junto a herramientas propias del tráfico como básculas. Todo esto nos hace reflexionar sobre el alcance de estas actividades ilegales.
Los detenidos ahora enfrentan cargos graves: desde tráfico de drogas hasta tenencia ilícita de armas e integración en una organización criminal. La tensión fue palpable; incluso una de las arrestadas llegó a amenazar e intentar agredir a los agentes durante su detención. Con esta operación se pone fin a una red que había estado operando con alarmante actividad y peligrosidad en nuestra Isla. El camino hacia la seguridad es largo, pero estos pasos son cruciales para recuperar nuestras calles.

