En la noche del pasado lunes, las calles de Palma fueron testigo de un episodio que podría parecer sacado de una película. Todo comenzó alrededor de las 5:35 horas, cuando un joven ecuatoriano de 21 años salió a proteger a su hermana tras verla agredida por su novio, un colombiano de 19. La escena tuvo lugar frente a un local de ocio nocturno en el polígono industrial de Son Castelló, donde la tensión se palpaba en el aire.
El desenlace inesperado
La Policía Local llegó al lugar rápidamente, gracias al aviso del hermano desesperado. Al llegar, los agentes se encontraron con una situación complicada: el chico herido presentaba una profunda herida en su mano izquierda, resultado del ataque con una navaja que él mismo había sufrido durante la pelea. Sin embargo, lejos de cooperar con los funcionarios, el agresor optó por mantenerse callado y mostró una actitud desafiante.
Los servicios médicos tuvieron que intervenir para trasladarlo al hospital Universitario de Son Espases debido a la gravedad del corte. Pero aquí viene lo más sorprendente: mientras los sanitarios intentaban ayudarlo, el propio agresor fue detenido por maltrato sin lesiones en el ámbito familiar. Por otro lado, su atacante también fue arrestado por lesiones con arma blanca.
A pesar del revuelo generado, la mujer involucrada decidió no presentar denuncia contra su pareja agresor y la valoración del riesgo según el sistema VioGén resultó ser baja. Es triste pensar que muchas veces estos ciclos se repiten y las víctimas sienten miedo o desconfianza hacia la justicia.
Al final del día, ambos hombres terminaron a disposición judicial en Vía Alemania, dejando tras de sí un claro recordatorio sobre cómo unas horas de diversión pueden transformarse en un momento caótico. Una historia más entre tantas que nos hacen reflexionar sobre nuestras relaciones y lo fácil que puede ser cruzar esa línea tan fina entre amor y violencia.