En Palma, la historia reciente ha tomado un giro oscuro. Un chico español de tan solo 26 años ha sido arrestado por un acto que deja helados a muchos. ¿Cómo es posible que alguien acceda a las cámaras de seguridad de una casa y utilice esas imágenes para amenazar a su dueña? Pues así fue, y todo comenzó con un robo en el supermercado.
La víctima, una mujer de unos 70 años, sufrió el hurto de su móvil mientras hacía la compra. Poco después, comenzó a recibir mensajes aterradores que la instaban a actuar rápido o sufriría graves consecuencias. Era como si el joven supiera exactamente lo que ocurría en su hogar; incluso le decía dónde vivía.
Un juego peligroso
No solo ella estaba en el punto de mira; su hija también recibía amenazas similares, acompañadas de fotos de la madre en su propia casa. El mensaje era claro: dame dinero, o te haré una visita desagradable. Pero el destino quiso que el teléfono robado apareciera nuevamente cuando alguien lo encontró en una estación de servicio y lo entregó a la Policía Nacional.
Los agentes pronto se dieron cuenta de que no solo estaban tratando con un ladrón común, sino con alguien mucho más peligroso. Tras investigar, pudieron vincular al chico del supermercado con los mensajes amenazantes y las imágenes capturadas. Finalmente, el 3 de febrero, se llevó a cabo un registro en su vivienda donde hallaron pruebas contundentes contra él.
Aparte del joven extorsionador, también se detuvo al hombre que había robado el móvil inicialmente. Ambos tenían antecedentes penales. Este caso nos recuerda cuán vulnerable puede ser nuestra privacidad hoy en día y cómo hay personas dispuestas a tirarlo todo por la borda para aprovecharse del miedo ajeno.