Despedirse de un amigo peludo nunca es fácil. Claire Hobson, una maquilladora del Reino Unido, lo sabe bien. Tras 20 años compartiendo su vida con Patch, su querido perro, la tristeza fue abrumadora cuando tuvo que decirle adiós. Pero ella no se resignó a dejarlo atrás; al contrario, encontró una forma única y conmovedora de mantenerlo presente.
Un tatuaje lleno de amor
En lugar de guardar las cenizas en una urna o enterrarlas, Claire decidió mezclarlas con la tinta de su nuevo tatuaje. «No quiero meter sus cenizas en una maleta», pensó justo antes de mudarse a Dubái. Así que se le ocurrió tatuarse el delineador de ojos, algo que tenía sentido para ella como profesional del maquillaje. Al compartir esta idea con su tatuadora, encontró comprensión y apoyo; ambas habían experimentado la pérdida reciente de sus mascotas.
Con un pequeño toque mágico que solo el amor puede aportar, utilizaron parte de los restos de Patch para dar vida a ese diseño especial. Aunque Claire sabía que este tipo de tatuajes necesitan retoques con el tiempo, estaba decidida: «Cuando tenga que repasar mi delineado, usaré más cenizas», dijo con firmeza.
Al final del día, ella resumió lo que significa tener un perro: «Los perros son leales y te dan el amor más puro. Se alegran cada vez que llegas a casa después del trabajo». Y así, Patch estará siempre con ella, no solo en su corazón sino también en su piel.

