Imagínate recibir un mensaje de WhatsApp que parece ser de tu propia hija, pidiéndote ayuda porque ha tenido un problema con su teléfono y no puede acceder a su cuenta bancaria. A todos nos gustaría pensar que estamos atentos a estas cosas, pero la realidad es que las estafas han evolucionado de una manera aterradora, y ahora la inteligencia artificial juega un papel clave en este juego sucio.
El engaño se hace más creíble
La Policía Nacional ha lanzado una advertencia sobre esta nueva modalidad de fraude que está ganando terreno. Los delincuentes utilizan tecnología avanzada para imitar voces y crear situaciones tan reales que resulta difícil sospechar. En La Rioja, la Guardia Civil investiga un caso donde alguien perdió casi 10.000 euros debido a esta trampa bien orquestada.
Todo comienza con mensajes desde un número desconocido que asegura ser tu hijo o hija en apuros. Con palabras que podrían haber salido directamente de su boca, te convencen de que necesitan dinero urgentemente. Y cuando intentas verificar la historia llamando al mismo número, te sorprende escuchar esa voz familiar… pero en realidad es una copia generada por IA.
Este es el gran truco: ya no puedes confiar simplemente en devolver la llamada. Esa línea siempre estará bajo control del estafador, así que lo mejor es recurrir a otros métodos para confirmar si realmente estás hablando con tu familiar. ¿Por qué no llamar al número guardado o preguntar algo solo conocido entre ustedes?
A pesar del desliz, afortunadamente en este caso concreto se logró bloquear la transferencia gracias a una rápida acción conjunta entre las autoridades y los bancos involucrados, permitiendo recuperar el dinero perdido. Pero esto no termina aquí; hay varios casos similares también registrados recientemente en La Rioja. Desde solicitudes de 850 euros hasta transferencias por casi 6.000 euros por parte de falsos familiares.
No podemos permitirnos bajar la guardia. Mantente alerta y aplica el sentido común: verifica siempre antes de hacer cualquier transacción financiera.

