La NASA se encuentra a las puertas de una nueva era en la aviación. El X-59, conocido cariñosamente como ‘el hijo del Concorde’, va a empezar sus pruebas y promete unir Europa y América en tan solo cuatro horas. ¿Increíble, verdad?
Imagina volar desde Nueva York hasta Londres a una velocidad vertiginosa de 1.960 kilómetros por hora, ¡una auténtica locura! Este avión ha sido diseñado para ser más que un simple medio de transporte; busca eliminar el famoso estallido sónico que tanto pánico ha causado en muchas ciudades. En lugar de eso, nos ofrecerá un suave golpe, algo así como un susurro entre nubes.
Preparativos para el gran vuelo
Desde su primera aparición en octubre pasado, el X-59 ha estado bajo la mirada atenta de los ingenieros. Ahora, después de meses de ensayos, se alista para alcanzar alturas y velocidades nunca vistas antes. Según el Daily Mail, este mes comenzarán las pruebas que llevarán al avión a más allá de 1.014 km/h, alcanzando altitudes impresionantes.
A medida que avancen las pruebas, los pilotos no solo buscarán romper barreras sonoras, sino también llevar el avión hasta Mach 1.6 —esto es 1.960 km/h— a casi 60.000 pies de altura (unos 18.000 metros). La meta es clara: cambiar nuestra forma de viajar y dejar atrás esa imagen anticuada del ruido ensordecedor asociado con los vuelos supersónicos.
A través del proyecto ‘Tecnología Supersónica Silenciosa (Quesst)’, la NASA tiene un ambicioso objetivo: hacer que los vuelos supersónicos sean viables sobre zonas pobladas sin causar estruendos desmesurados. Y aunque este sueño lleva tiempo cocinándose desde 2016 con la ayuda de Lockheed Martin, parece que estamos muy cerca de verlo hacerse realidad.
No podemos más que esperar con emoción lo que vendrá; el futuro está tocando a nuestra puerta y promete ser emocionante.

