Pedro Acosta cruzó la meta en un segundo puesto en el Sprint de MotoGP del Gran Premio de Hungría y, aunque la medalla brilla, su expresión lo dice todo: no está satisfecho. La pista de Balaton Park le dejó un sabor agridulce. No pudo hacer frente a un Marc Márquez que voló desde el inicio, y eso le ha dejado pensando en qué cambiar para mejorar.
Un piloto que quiere más
“Llevo tiempo siendo el primero entre los demás”, comentó Acosta. Y es cierto, siempre ocupa un lugar en el podio, pero ¿qué sentido tiene si siempre queda por detrás del líder? Su frustración se palpaba en sus palabras mientras analizaba la actuación del fin de semana. Con una KTM que parece estancada comparada con Ducati o Aprilia, se pregunta: ¿por qué los otros avanzan mientras nosotros nos quedamos atrás?
A pesar de sus esfuerzos por ser rápido en las primeras vueltas, reconoció que las motos rivales tienen un ritmo superior. “En las primeras curvas ellos son cuatro décimas más rápidos que yo”, afirmó sin ocultar su desánimo. Y es que cada vez que sube al podio siente que podría haberlo hecho mejor.
“Mańana saldremos con lo mismo que ellos”, explicó Acosta al referirse a la carrera larga del día siguiente. Se muestra esperanzado, pero también cauteloso tras recordar cómo sus decisiones previas no siempre han resultado acertadas.
Aunque reconoce haber tenido inicios explosivos antes, ahora siente una estabilidad diferente: “Puedo mantenerme constante durante la carrera y dar algún tirón cuando es necesario”. Pero esa carta debe jugarse bien si quiere llegar a pelear por posiciones más altas.
No obstante, observa cómo otros pilotos de KTM no logran el mismo rendimiento y eso añade presión a su situación. “Es una pena quedarnos estáticos mientras otros progresan”, reflexionó Acosta, consciente de que cada pequeño error puede marcar la diferencia entre ganar o simplemente estar presente.

