En un panorama desolador, las autoridades de Gaza han alzado la voz para denunciar que desde el alto el fuego establecido en octubre, apenas 840 pacientes han conseguido abandonar la Franja. Este número tan alarmante contrasta con el compromiso asumido por Israel de facilitar la salida semanal de 450 pacientes y sus familiares. La situación es crítica y refleja una falta de cumplimiento que no se puede pasar por alto.
El Ministerio de Sanidad del Gobierno palestino, bajo control del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), ha sido claro: “La ocupación israelí está incumpliendo su compromiso”. Y es que, a pesar del acuerdo que prometía la salida diaria de 150 pacientes, en las últimas semanas solo se ha logrado que salgan unos 90 a la semana. Esto resulta devastador cuando hay más de 20.000 personas en lista de espera, con 400 nuevos casos sumándose cada día debido a retrasos en la aprobación necesaria por parte de las autoridades israelíes.
No solo números, sino vidas en juego
Las dificultades son enormes. Los pasos fronterizos se cierran frecuentemente sin previo aviso, complicando aún más un proceso ya doloroso para quienes necesitan atención médica urgente. La comunidad internacional observa este drama humano con preocupación y los pacientes listados para evacuación están siendo revisados en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero eso no quita el sufrimiento diario al que se enfrentan.
A medida que las esperanzas se desvanecen y los días pasan sin avances significativos, es fundamental recordar que detrás de cada número hay una vida esperando una oportunidad. El tiempo apremia y los compromisos deben ser cumplidos; esto no es solo una cuestión política, sino una cuestión humanitaria urgente.

