La reciente celebración del Feels Like Festival en Eivissa ha dejado un rastro de controversia que no podemos pasar por alto. A medida que miles de personas se agolpaban para ver el eclipse, surgieron voces críticas desde distintos rincones de la isla. Y es que, ¿qué pasa cuando la búsqueda de un espectáculo natural se convierte en una masificación sin control? La situación llegó a tal punto que se reportaron robos, rescates y hasta embarcaciones incendiadas. Un caos absoluto.
Las consecuencias del turismo desmedido
Pero eso no es todo. En medio de la euforia colectiva, se generaron toneladas de residuos: plásticos, envases y troncos invadieron nuestras aguas cristalinas. ¿Es este el legado que queremos dejar? Mientras tanto, el Consell de Mallorca ha sido acusado de «externalizar» la organización del evento, como si las cosas pudieran hacerse sin un mínimo respeto por nuestro entorno. La privatización parece ser la única respuesta en este escenario donde pagar por un hotel otorga más derechos que vivir al lado.
No podemos quedarnos callados ante esta realidad. Desde los robos hasta los disturbios ambientales, está claro que algo tiene que cambiar. Es hora de reflexionar sobre lo que realmente significa disfrutar del paisaje balear sin tirarlo a la basura.

